Un buen post en cuatro pasos.

Algunas personas me han preguntado a qué respondía la alta producción de entradas del blog de las últimas semanas. Yo mismo me sorprendía cuando pensaba en la verdadera razón: quería llegar a las 400 entradas para hacerlas coincidir con el décimo aniversario del blog ( debía de hacer 8 en tres semanas;(.

Lo cual demuestra que la motivación es tan subjetiva y tan aleatoria que -como parte positiva- nos enseña que podemos modularla, moldearla, entrenarla…. Solo basta, y no es algo menor, un propósito.

(De todas maneras, no conseguí llegar a las 400 entradas. La de hoy, pasados 12 días de la fecha, es la entrada 400.)

Y ya puestos con la extensión de la celebración del aniversario del blog, y siguiendo a los dos posts anteriores, éste completa la serie.

En la entrada de hoy quiero responder a algo que algunos lectores me han preguntado. No sobre el contenido, que es lo más habitual, sino sobre la manera de escribirlos.

Es un tema que siempre me ha interesado y,cuando he tenido oportunidad, he preguntado a otros blogueros.

En una ocasión, hace ya algunos años, un buen observador y lector, Manuel Muntada, me hizo una apreciación sobre una entrada en la que me indicaba que podría haber estado escrita en un estado emocional de malestar. Tenía razón. Me desperté desvelado con una preocupación laboral y no se me ocurrió otra cosa que proyectarla en el blog. Después la corregí y no tuve que arrepentirme demasiado😉. Es, como podéis imaginaros, una de las múltiples malas prácticas que se pueden cometer. Lo mejor es dejar reposar las entradas, que es lo que suelo hacer ahora, y publicarlas una vez que estás seguro de ellas.

A continuación, respondiendo a la pregunta anerior he añadido algunos puntos más que considero esenciales.  He hecho un análisis en retrospectiva e identifico los patrones más comunes que se repiten. Los voy a agrupar en cuatro categorías.

  • El impulso nace de escribir aquello que deba ser contado.

José Antonio Latorre, junto a Jordi López Camps, han sido (y aun lo son) dos de los referentes que más maestría han alcanzado en la escritura en el ámbito de la formación. Latorre, también hace un tiempo, me preguntó acerca de dónde me venían las ideas para escribir tantos posts y -en apariencia- tan diferentes. Fue una pregunta que me hizo reflexionar. Creo, ahora pasado el tiempo, que lo importante es tener un foco definido e intentar modular una voz propia. A partir de aquí existen, lógicamente, periodos más prolíficos, y otros en los que es más difícil encontrar inspiración.

En general, busco que cualquier entrada tenga una temática muy definida y, luego, le voy agregando capas sucesivas: una anécdota situada al inicio o al final, una lectura que lo acompañe, una reflexión que lo amplifique, etc. Pero lo que cuenta de verdad (y tira de todo lo demás) es el impulso de contar algo que (crea) deba ser contado. Algo que me llegue y que me impulse a no dejarlo hasta que esté escrito y publicado.

Y ello explica que dé por bien empleadas las, a veces, muchas horas que se emplean en la escritura de cualquier entrada.

Nunca es conveniente perder el foco, por muchas ideas que puedan surgir
  • De dónde vienen las ideas.

En mi caso, al existir una conexión directa entre el trabajo y la temática del blog, muchas de las ideas surgen de roce, contradicción, reflexión, choque, etc., entre la práctica real (mía o de otros) y lo pensado, o lo ideal.  Este gap, a efectos de escritura y de reflexión, es muy productivo. Ante disyuntivas, paradojas, avances, retrocesos, hallazgos, problemas, etc.,  el proceso reflexivo y de escritura posterior se dispara. Y de esta fricción surgen buenas ideas que, en algunos casos, pueden mejorar aspectos laborales ; y, en otros, sirven como reflexión/aprendizaje, para ser transmitidos. Por ejemplo, en formato blog.

Pero, también utilizo otras fuentes de inspiración. La más importante son las conversaciones productivas con otros colegas y expertos externos, la observación de aportaciones y novedades hechas por otros profesionales y, como no, de la lectura de múltiples fuentes. Desde publicaciones digitales, incluyendo las redes sociales (sobre todo de personas que sigo en Twitter y LinkedIn), hasta las lecturas más tradicionales extraídas de visitas a librerías y bibliotecas (me confieso asiduo).

  • Dos herramientas principales: Feedly y Evernote

Utilizo dos tipos de herramientas que las complemento.

  • Feedly. Me sirve como antena de recepción de las temáticas que sigo en blogs y otras fuentes a los que estoy suscrito. Me obliga a una revisión, cuasi diaria, de más de una treintena de entradas. El esfuerzo que supone, lo considero una inversión y es la garantía de que (casi) todo aquello que se publica me llega.
  • Evernote. Hace años que la utilizo.  Dada la versatilidad y flexibilidad de esta herramienta, me permite archivar y recuperar después, por temáticas concretas, muchas de las anotaciones y registros que he ido agregando a través de las lecturas de las fuentes de Feedly (y muchas otras).  Para una determinada entrada, en la que necesito más perspectiva, lo que he ido guardando lo recupero -por etiquetas o por palabras escogidas-, y ya tengo disponible una selección  de opiniones que me son muy útiles.
  • El proceso de escritura.

Combino una metodología analógico/digital. Un post acabado me supone un proceso que contempla estos pasos:

  • Agrupación de las ideas principales. Como se aprecia en la imagen, una vez escogida la temática del post, durante unos días voy anotando ideas que están relacionadas. Utilizo un panel visual en el que voy modelando la estructura que  tendrá la entrada.
  • Escritura a mano en una primera versión a base de titulares.  No desarrollo aun las ideas.
  • Dictado del contenido directamente al ordenador/tablet. Desde hace algunos años, y dada la enorme evolución del software de transcripción de voz a texto, he ido acostumbrándome a dictar las entradas. Es un proceso que a veces tiene algo de lectura de los puntos que he escrito anteriormente, pero la gran mayoría de veces, aprovecho para ampliar lo que quiero decir. Es una técnica con un punto de improvisación pero, en general, sirve para mejorar ideas ( y encontrar otras conectadas) ,como se hace en la conversación.
  • Proceso de depuración.  Es la contrapartida al punto anterior.  Si se escribe directamente te ahorras un proceso de revisión exhaustivo, que en la transcripción oral has de hacer.
  • Revisión final. Incluye una lectura en profundidad de toda la entrada y, también, la elección de las imágenes y comentarios que ilustrarán el post.
Sistema para agrupar visualmente las ideas (a propósito de la próxima entrada del blog que dedicaré a la gestión informal del conocimiento )

Y, todos estos pasos, conllevan de  4 a  6 horas de dedicación.

Pero, como escribí en la entrada anterior, no se trata de un tiempo perdido. Lo considero una inversión en aprendizaje, que es realmente lo que importa. Y es una vía, como hago ahora, que no dejo de recomendar a todo el mundo. Sea para un blog, o sea para uso personal.

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