Durante el verano de 2021, después de salir de la pandemia, viajé a Francia de vacaciones. Como es habitual en mis viajes, visité todas las librerías que pude. De todas las consultas, hubo un libro que me impactó especialmente: “Apocalipsis cognitivo” de Gerard Bronner en su edición francesa.

Más allá del título (puro marketing), los contenidos son muy buenos y el razonamiento es excelente. El libro explora nuevas ideas muy interesantes que informan cómo ha evolucionado la sociedad de la información y el impacto que está teniendo en los procesos cognitivos.
La tesis central del autor es que la avalancha de información a la que estamos expuestos en las redes ha generado una competencia generalizada de todas las ideas.
En un mercado cognitivo desregulado, el resultado es la captura -para peor- del precioso tesoro de nuestra atención por las pantallas1. El autor sostiene que la sobreexposición de nuestro cerebro a las pantallas podría conducirnos a un punto de inflexión en la historia de la civilización1.
Bronner sostiene que el excedente cognitivo liberado, entendido como el tiempo libre y la energía que las personas tienen después de cumplir con sus responsabilidades diarias (idea original de Clay Shirky), se está desaprovechando por el tiempo invertido en las pantallas. Afirma que en los veinte primeros años de este siglo se ha instaurado una desregulación masiva de un mercado cognitivo que también podemos denominar mercado de las ideas.
Afirma, textualmente, que hay una masa ciclópea e inédita en la historia de la humanidad de la información disponible y, por otro, el hecho de que cualquiera puede verter su propia representación del mundo en este océano, contribuye a incrementar la espiral.
Y todo ello ya sin filtros:
Los mediadores (gatekeepers) como periodistas expertos, académicos, entre otros, que ejercían una función de regulación en ese mercado, ahora cobran una importancia menor. Todo esto nos lleva a una competencia generalizada de todos los modelos intelectuales que pretenden describir el mundo. La situación inédita a la que estamos asistiendo es la del encuentro de nuestro cerebro ancestral con la competencia generalizada de los objetos de contemplación mental, asociada a una liberación antes desconocida del tiempo cerebral disponible.
Gerard Bronner
Y, al final de este recorrido, y contrariamente a lo que pensábamos en el inicio del Internet de la participación ( el 2.0.), se está contribuyendo a lo que Bronner llama la editorialización del mundo. Una gran concentración de información en pocos medios , con una lógica propia de negocio, y poco transparente.
Si a esto le añadimos las tesis de Mc Lujan (leyendo el libro siempre me resonaba) “creamos los medios y luego ellos nos modelan”, tendríamos la tormenta perfecta. ( Hace pocos días nos llegó una investigación de la UOC sobre lo que se ha llamado speedwatching, que va por aquí).
Más tarde vino el libro de Daniel Innerarity, “La Sociedad del Desconocimiento”, que pedía renovar el contrato social con la información y el conocimiento que firmamos en la Ilustración. La sociedad actual se caracteriza por una paradoja: nunca el conocimiento había sido tan importante y a la vez tan sospechoso.
A partir de aquí vinieron muchas lecturas que se convirtieron en una gran acumulación de ideas y propuestas que, reconozco, no acababan de tener una forma definida.
En el verano de 2023, surgió la oportunidad de conformar un primer borrador para la Revista Vasca de Gestión de Personas y Organizaciones Públicas. Con el objetivo puesto en centrarlo en la Administración Pública, estuve trabajando bastante tiempo y el resultado lo podéis consultar ahora.
En el artículo se plantea que es inevitable que las personas que conforman la Administración pública también estén involucradas en los cambios que se han generado en la gestión de la información y del conocimiento. Si tenemos en cuenta que la Administración pública se nutre básicamente de información y de conocimiento, las afectaciones deben ser, al menos, exploradas.
En una gran entrevista en este mismo número 25 de la RVGPOP, Mikel Gorriti hablaba de la imposibilidad en las últimas décadas de poner en marcha la evaluación del rendimiento y que podríamos estar ante el síndrome de la rana hervida. No es demasiado aventurado, por tanto, pensar que si en otros ámbitos como son los educativos (véase informes Pisa), también en los y las profesionales de la Administración podría haber efectos indeseados. El problema es que a veces lo descubrimos por determinados incidentes críticos (no voy a mencionar ninguno, pero todos los que trabajamos en la Administración conocemos casos) y en ellos, ya hay poco margen de mejora.
Planteo cinco grandes ámbitos de exploración e intervención:
- El trabajo focalizado.
- El aprendizaje.
- La gestión del conocimiento.
- Una nueva actualización de los diccionarios de competencias.
- El rol de mandos intermedios y personal directivo.
Soy consciente de que es una primera propuesta exploratoria y que, seguramente ,con colegas que ya están trabajando en ello, podremos ofrecer nuevas perspectivas para el futuro.


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