La irresistible atracción por la certificación de la formación.

General

Hace un par de semanas celebramos la MoodleMoot Spain 2018 en el CEJFE. Como coorganizadores, teníamos derecho a un paquete de entradas que distribuimos entre diferentes profesionales relacionados con Moodle. Era un congreso de 3 días, con un gran programa -incluida la conferencia magistral a cargo del propio Martín Dougiamas-, que suponía esfuerzo y tiempo para seguirlo.

Pues bien, alguno de estos asistentes invitados nos planteó que les certificáramos la asistencia. Elevamos esta petición a los responsables de la MoodleMoot y la sensación que obtuve, cuando miraba sus caras, era la de incredulidad. Entendí enseguida que, culturalmente, están muy alejados de este tipo de planteamientos más propios de la Administración Pública. Para la comunidad de desarrolladores de Moodle ( su público natural) la cita les era imprescindible para aprender y seguir desarrollándose. Para culminar, a veces, trayectorias profesionales que los van a hacer eficientes y competitivos en su campo . Con los conocimientos adquiridos, también en ese congreso, van a estar en mejores condiciones de ofrecer nuevos productos y servicios a sus organizaciones y, eso, les va a hacer progresar. ¡Esa era su certificación!

Contrariamente, los peticionarios de certificados sabían perfectamente que el valor (el aprendizaje) en esos 3 días no iba a ser evaluado externamente en nuevas competencias adquiridas, sino en algún concurso de méritos a los que pudieran presentarse.

Y, esto anterior, resume lo que podríamos llamar el pecado original que la formación en las Administraciones Públicas estamos conllevando: la necesidad imperiosa de convertir cualquier tipo de acción formativa en certificable. Y no es porque no tengamos claro que la autonomía de los aprendizajes es un motor suficiente que puede desarrollarse con o sin certificación, sino por la presión de los usuarios que tal como la normativa (el viejo EBEP que ojalá, en esta nueva etapa política se actualice), nos ha condenado.

Y, doy fe, que este es un problema importante para los profesionales de la formación. También, la semana pasada tuvo lugar un debate ( La eficacia en la formación) en la comunidad Formación del Inap Social. Está accesible en este enlace (previa autentificación con contraseña). Lo que más me llamó la atención fue la convicción profunda de muchos profesionales de la formación, como Rafa Lifante de la Diputación de Alicante, con más de 25 años dedicación, que ha hecho un diagnóstico clarísimo de este tipo de males. Tanto es así que ha presentado lo que podríamos llamar el Certipoly (viene a ser una adaptación del juego del Monopoly) a los certificados.

Recojo parte de sus palabras:

…es vital recuperar el protagonismo de los aprendientes. Y eso me hace creer, más aún, en la pertinencia de trabajar para sacarnos de encima las certificaciones. Como son muchas las razones que tengo para opinar así, y esta tarde he tenido un ratito, os comparto 22 de esas razones por si sirven de punto de partida para profundizar en ellas y debatirlas.

Como sé que a la mayoría nos cuesta leer, os la paso en una imagen en forma de juego… ¿Os gusta el monopoly?

certipoly

El Certipoly de Rafa Lifante

Carmen Seisdedos, subdirectora del IAAP, se mostraba así de contundente:

Parece esencial para los departamentos de formación que más allá de los procesos, más o menos sofisticados, de detección de necesidades, nuestro rol debe cambiar . Pasamos de ser gestores de formación a agentes activos o consultores para la mejora de la administración a través de procesos de aprendizaje. Nuestro papel debe centrarse en la capacidad de mantener conversaciones que nos permiten identificar con las personas de los distintos departamentos el tipo de metodología, recurso formativo más adecuado. Cuando das con la tecla de la formación idónea ocurre que:

– Los resultados van más allá del número de certificaciones y tiene más que ver con resultados como creación de redes de trabajo, elaboración de un nuevo procedimiento, recursos compartidos o la creación de un Monopoly.

– Fidelizas al departamento que te irá pidiendo más implicación y de mayor calado para diseñar juntos procesos formativos dentro de la estrategia organizacional.

– Se consigue la motivación por la transformación y donde había apatía descubre ” brillo en las miradas”

– La certificación es menos relevante.

Me permito añadir algo más al debate, ya que ahora conviene estar atentos a que la dinámica de la certificación no nos lleve por derroteros perversos. Lo explico:

Ayer jueves 19 de julio, Eloy Sarrat, responsable de formación en la Diputación de Lleida, en una formación específica sobre la herramienta Adobe Connect que hemos adquirido en el CEJFE, nos planteaba todas las dudas que se están suscitando a la hora de dar respuesta a las personas que quieren certificar que han seguido la sesión ( a través de webcam o en una sala distribuida en el territorio). Y, también, todos los planteamientos que se derivan de la tentación de convertir en certificable los aprendizajes informales.

Entiendo que estamos instalados en una dinámica en la que difícilmente, mientras no cambie la normativa, podremos salirnos, sino es a cuenta de dejar indefensos (y sin recompensa/certificación), en esta competición tradicional por la acumulación de certificados y de formación a peso, a muchos de nuestros usuarios.

Con lo cual, ¿qué queda? Intentar activar y concienciar a las capas directivas, con responsabilidad en estos ámbitos, que es ya indemorable la reforma a fondo del modelo de la formación actual y vincularla a competencias y a impacto/ resultados en la organización. Y con las métricas adecuadas, recogidas en nuevos sistemas de información (otra gran asignatura de la que otro día hablaré) .

O sea, todo un cambio cultural, que el propio Martín Dougiamas, suscribiría.

Moodlemot

Asistenes a la Moodlemoot Spain 2018

¿Las comunidades de práctica son para pobres? Los límites de la colaboración en la Administración Pública.

AAPP, Compartim, CoPs
Reunió KM

III Sesión Profesionales de la Gestión del Conocimiento ( Julio 2018)

Reconozco que la pregunta del título de este post (después de casi 10 años de blog), es la primera vez que no es una pregunta retórica. Confieso que tengo dudas. Sirva, pues, esta entrada para reflexionar sobre si la introducción y extensión de las CoPs en la AAPP ha respondido (o responde ) a factores de oportunidad ( o de moda) y que se acomodan a espacios de confort (light), alejados de lo estratégico ( la organización tradicional, la de los jefes, tocando lo que importa de verdad). O, al contrario, las CoPs, como cualquier otro movimiento emergente, es imparable y ,comenzando con aspectos más fáciles, llega a más sectores, y produce aplanamiento ( y agilidad) de la organización.

O lo que es lo mismo, en el post vamos a reflexionar, desde la experiencia que nos da 14 años empujando (e inspirando) prácticas colaborativas en una Administración Pública, sobre si el resultado final, es el esperado.

Afortunadamente, para ello hay ya documentadas decenas de experiencias, tanto de éxito -las más conocidas- como de fracaso –invisivilizadas-), que nos dan pautas sobre los límites (o no) de la colaboración en estas organizaciones.

Estos son los antecedentes que me han suscitado la reflexión:

  • A las comunidades de práctica no les gusta la moqueta.

El pasado mes de mayo, tras la brillante intervención de Genís Roca en el Congreso Edo , comentábamos que hacía 10 años que había inaugurado, en la misma sala, la jornada constitutiva de la comunidad educadores sociales. Me preguntaba (Genís) por la evolución del programa en este tiempo, y le comentaba que habíamos extendido ampliamente las comunidades del programa a toda la organización. Añadí que nos faltaba pisar moqueta aludiendo a colectivos, que por distintos motivos, eran resistentes a la penetración de la colaboración. Genís, muy en su línea de visión a largo plazo, me tranquilizó diciendo que no íbamos a encontrar nada diferente -ni nuevo- en estos colectivos reacios.

  • Las comunidades de práctica son para pobres.

Hace un par de semanas en un diálogo que mantenía con Dídac Ferrer (III Encuentro de profesionales de la gestión del conocimiento que coordinan Joaquin Gairín y Joaquín Carbonell), mencionaba (Dídac) palabras de Domineco de Siena

en las que hablaba de que la colaboración era para los pobres. (Amalio Rey, que también intervenía, hace la crónica del encuentro). Venía esta referencia a una réplica a una intervención mía, en la que yo explicaba la desigual distribución de los colectivos del programa Compartim, valorando muy positivamente que las profesiones de componente social se habían subido antes al carro.

  • Pensar dentro y fuera de la caja.

Dentro.

La última novela de Antonio Orejudo Grandes Éxitos, hace balance de lo que ha sido su obra y explica algunas claves de su escritura. En uno de los relatos cortos que configuran la obra nos presenta un ejercicio de enviarse (a si mismo) una carta 25 años atrás ( es el famoso ejercicio de la terapia cognitivo conductual, “mi carta al futuro” , pero al revés;) . En esta carta enviada, el escritor consagrado y con éxito le confiesa a la joven promesa que escribir -y publicar- libros, en 2018, ya no es lo que era en los 70. Con ello, Orejudo no quería desincentivar la que luego sería una gran carrera literaria sino confesar que en 35 años, el mundo había cambiado y que los sueños y las metas que tanto valoramos en épocas pasadas , con el tiempo son sustituidas y relativizadas.

Con esta anécdota quiero señalar que, quizás, estemos sobrevalorado la colaboración llevados por percepciones, por decirlo con estas palabras, viejunas de los 70. Puede que pretender establecer competición colaborativa y aspirar a que lo emergente sea lo predominante es, quizás, usar filtros cognitivos no propios de esta época.

Fuera:

En la reunión de este verano de los dinamizadores del programa Compartim, Manel Heredero nos planteaba (como ejercicio) y a propósito de la irrupción de Air BnB, cómo resolver el problema de la proliferación de pisos turísticos en los centros urbanos. En la respuesta del grupo, lógicamente, salían respuestas como regulación, prohibición, inspectores, supervisión, etcétera. En el ejercicio se trataba de buscar respuestas que no siguieran la lógica del planteamiento tradicional, en el que habitualmente estamos educados. Evidentemente, las respuestas desde planteamientos alternativos y emergentes fueron menores, pero, más eficientes. (Por cierto, algunos ayuntamientos como el de Ámsterdam y, ahora el de Barcelona ya las están poniendo en marcha. De pasar de un ejército de inspectores, a pedir la colaboración y la autorregulación de las propias plataformas. Sencillo y eficiente.)

  • La mochila personal que nos empuja o nos dificulta la colaboración.

Al final, la colaboración es asunto de las organizaciones, pero, sobre todo de las personas. Y no está claro que todo el mundo lo entienda por igual.

Javier Martinez Aldanondo, profesional de amplio recorrido en gestión del conocimiento, mostraba sus (también) dudas. En el pasado Congreso Edo, sirviendo de la metáfora del vaso medio lleno/ medio vacío, las recogía con estas palabras:

Es fácil concluir que ya desde su origen, del vocablo Comunidad se desprenden una serie de cualidades fundacionales: igualdad, sentimiento, compartir, generosidad, apoyo y ayuda… Sin embargo, cuando trasladamos el análisis a nuestros días, es inevitable confesar que el significado de Comunidad se ido desperfilando. Existe una creciente tensión entre aquellas fuerzas que demandan mayores oportunidades para la colaboración frente a las que pugnan (solapadamente) por más control y mayor individualismo. ¿Qué impacto tiene esa lucha en el devenir de las comunidades de práctica?

Revisemos detenidamente los 4 principales elementos implicados en esa titánica lucha: La inclinación natural del ser humano hacia la colaboración, el sistema económico actual que conspira contra ello, el modelo educativo que fomenta la competición y el diseño de las organizaciones modernas que prima los resultados económicos por encima de todo.

Y de todo ello concluía en una cierta ambivalencia:

El ser humano nace colaborativo (vaso lleno).

  • El modelo de mercado está diseñado para contrarrestar la Comunidad (vaso medio vacío).
  • El sistema educativo no fomenta la colaboración sino la competición (vaso vacío).
  • Las organizaciones fueron diseñadas para producir y no para colaborar (vaso vacío).

Pero, inteligente que es él, no se deja llevar por el derrotismo y concluye de esta manera optimista: el práctico mundo del management parece caminar inexorablemente hacia organizaciones flexibles (vaso lleno).

En fin, de estas historias anteriores surgen una serie de preguntas que pueden resumir este planteamiento tan abierto que presento, y nos permite reflexionar sobre los límites de la colaboración.

Las preguntas:

  • ¿La colaboración puede ser opcional en las organizaciones? ¿Añadimos carga laboral a los colaborativos?
  • ¿Es útil (y real) el planteamiento de las organizaciones duales?
  • ¿Es posible (y deseable) convertir la colaboración y la cultura colaborativa, en hegemónica?
  • Hemos convertido en una finalidad lo que no deja de ser un medio, la colaboración.
  • La teoría del efecto contagio (y viral) sirve para mantenernos motivados durante un tiempo hasta que comprobamos que hay límites objetivos.

Una propuesta para resolver dudas.

Reflexionando sobre estas preguntas creo que una buena opción será hablar y plantearlo entre todos los implicados. Por ejemplo, volver a reeditar los seminarios temáticos sobre comunidades que hemos que hemos ido organizando en las jornadas Compartim. Recuerdo ahora especialmente de impacto las correspondientes al 2016 y al 2012.

XI Jornada del Programa Compartim (Novembre 2016)

Tot i tots sobre cops

VII Jornada del Programa Compartim (Desembre 2012)

Què fem amb les CoP madures?

¿Podría ser oportuno armar un debate y compartir estas dudas (y nuestras mejores prácticas)?

Creo que nos merecemos esta oportunidad para avanzar en esta misión que nos hemos asignado: mejorar las administraciones públicas en base, también, a la colaboración.

El 29 de noviembre será la cita.

e-moderadors

Jornada de verano e-moderadores Programa Compartim

El  K-Pop y  las  comunidades de práctica  de las que todo el mundo habla.

Compartim, CoPs, KM

k-PoppHasta hace muy pocos días la gran mayoría de nosotros solo conocíamos de la música surcoreana el GANGNAM STYLE . Pensábamos que era un Hit  aislado pero, a partir de documental de Netflix, el K-Pot surcoreano, nos hemos dado cuenta de que es un fenómeno  emergente que está arrasando en el mercado musical. Sobre todo, en el anglosajón,  donde los últimos años están situando números 1 constantemente.  Así definen en Netflix de qué va esta tendencia musical: complejos vídeos musicales, fans acérrimos, coreografías geniales. así es el fenómeno musical global procedente de Corea del Sur y que trasciende sus fronteras situándose en primera línea de los mercados musicales en todo el mundo.

Pero, lo que más me ha llamado la atención, a mí que no soy un experto en música, es el mestizaje de estilos que en propuestas musicales de 3 minutos -por no  llamarlo canciones-, pueden hacer. Pop, rock, funky, electrónica, etcétera, que en cadencias de 20 segundos se van sucediendo. El resultado final no deja de ser algo muy fresco y digerible para un  amplio consumo.

Valga esta anécdota para comentar las sensaciones personales que me han producido las 3 jornadas sobre CoPs de esta semana en Barcelona ( VII Jornada CoPs Salut, Reunió d’estiu  d’e-moderadors i agents de coneixement del programa Compartim ( por cierto dinamizada por Manel Heredero) i reunió de  professionals de Gestió del Coneixement (promovidas y coordinadas por Joaquin Gairin y Joaquím Carbonell)

Hace poco más de un año ya titulé una de las entradas del blog  Comunidades de práctica sí, y  lo siguiente también. Daba a entender que nos encontrábamos ya  en un momento post comunidades de práctica. En algunas organizaciones ahora se están incorporando, pero en otras, después de más de una década en funcionamiento, se atisban propuestas de evolución. No desarrollare ahora esta  tesis en profundidad, pero sí que haré  mención a una observación de un consultor que me ha sugerido la relación  con el   K-pop  surcoreano.

Comunidades de Práctica de autor

La semana pasada Carlos Merino, uno de los primeros consultores con los que trabajamos en el programa Compartim (2005- 2006)  nos sorprendía  con un comentario en LinkedIn,   a propósito de la entrada  “la via Dani Giménez  a las CoPs , (que era la continuación a otra que había hecho un año antes también titulada  “la Vía Latorre”). El comentario en cuestión aludía al fenómeno de plasticidad de las CoPs, las cuales se acomodaban a los contextos propios donde nacían, y que las hacia subsidiarias de variables situacionales. Con el nombre   comunidades de práctica de autor , Merino resumía toda esa idea.  Creo,  a diferencia de Carlos, que más que  la impronta personal ( los implicados) prima, también, la  impronta organizacional. Los contenidos, por decirlo de esta manera, se adaptan al continente y producen aquello que es  posible en la organización. Al final, lo que llamamos CoPs,  van a tener unos pocos rasgos comunes (la compartición, la asociación, la práctica laboral, y como muy bien dice Manel Muntada, la apropiación y la autonomía. Y se acaba la lista.

Lo interpretó como una práctica (cuasi) de  supervivencia. En un medio, el Público,  no propicio (de gran tradición vertical y jerárquica) establecer este tipo de estrategias horizontales y en algunos casos botton-Up,   comporta  erosión de la idea/propósito inicial. El producto resultante es aquello que puede sostenerse y sobrevivir. Por eso, en algunas organizaciones pueden encontrarse agrupaciones, por decirlo con estas palabras, más puras y, en otras,  más híbridas. Pero, al final, esta evolución es un signo de estos tiempos acelerados y más inciertos. Puro mestizaje. Puro  K-Pop. ¿Bailamos?

La “vía Dani Giménez” a las comunidades de práctica.

AAPP, Congresos, CoPs, NovaGob

Pantalla

edo

Hace ahora un año títulé un post como “la vía Latorre” a las comunidades de práctica. Ahora, y a 2 días para que se cierren las candidaturas a los premios Novagob 2018, me veo en la obligación (y devoción ) de presentar, para aquellos que aún no la conocen, la que creo que es una de las experiencias más importantes en Comunidades de Práctica y Trabajo colaborativo en la Administración Pública.

Si ya son suficientemente conocidas otras ( Compartim, Diputacion de Alicante) , creo que lo que ha hecho Dani Giménez merece un mayor reconocimiento.

Por estas cinco razones:

1- Porque lo ha hecho a pulso. En experiencias similares, los promotores han contado con algún tipo de apoyo en sus organizaciones. En el caso de Dani Giménez, es la experiencia botton-up más pura que conozco. En los inicios, él y un pequeño grupo de allegados, empezaron a organizarse y a trabajar de forma colaborativa y extendieron esta práctica a toda la totalidad del colectivo profesional. Son veterinarios y farmacéuticos de la Agència de Salut Púbica de Catalunya. Ellos ya lo han incorporado como una poderosa señal de identidad que defienden, reivindican y se la aplican en su trabajo diario.

2- Porque son 10 años de esfuerzo y trabajo sostenido. Justamente, el día 2 de julio celebrarán su séptima jornada. Aquí podéis ver el magnífico programa. Aunque sólo fuera por la tenacidad que han mostrado a lo largo de estos años ya merecerían un reconocimiento mayor. 10 años, en esta época tan acelerada , es todo un récord.

3- Porque han encontrado la ecuación perfecta entre el trabajo a entregar (los entregables) y la conversación constructiva y el aprendizaje alrededor de los temas que les son importantes. En 10 años han construido un magnífico legado de nuevo conocimiento para los propios veterinarios de la Agencia y para el público interesado en general.

4- Porque además innovan constantemente. Sus jornadas anuales siempre han sido un ejemplo de buenas prácticas y de socialización grupal, con un toque de humor interesantísimo y, además, con un formato de presentación de los trabajos realizados a través de narrativas digitales que son muy inspiradoras.

5- Porque siempre están dispuestos a extender el trabajo colaborativo y siempre aceptan las llamadas para participar en actos de difusión y promoción. Su ejemplo, en un espacio profesional (veterinarios) que se separa de los habituales (más burocraticos) en la Administración que son muy bien recibidos y son la puerta de enganche de otros colectivos.

viaje

6- Porque tanto esfuerzo merece una recompensa. Soy consciente de que Dani ha arriesgado, como todo buen emprendedor, más allá del guión prefijado, ha asumido riesgos, que a veces le han pasado factura y que lo hacen merecedor de este reconocimiento.

7-Y, finalmente, porque será un inmenso placer escucharlo para los afortunados que puedan desplazarse al Congreso Novagob 18. Para mí, es uno de los comunicadores más eficaces en el panorama actual. Una combinación única de humor, ingenio, improvisación e ideas potentes lo convierten en un espectaculo memorable ( no en vano viene del teatro;). Y una confesión personal: desde hace tiempo procuro no coincidir con él en ningún evento porque me anula sistemàticament;)

Pirata

En este enlace podéis votar su candidatura. ( Es necesario registrarse)

Eje 1. Eje de Personas | Talento humano para lograr la excel·lència.

Premio NovaGob Excelencia a las mejores prácticas en RRHH.

Mejorando el poder de las conexiones.

Gestion del Conocimiento, liderazgo, Miscelánea

2ejemplosociogramaHace un par de semanas, una persona muy influyente en la organización en la que trabajo  (y a la que respeto), me pidió que le ayudara en la búsqueda de un ponente para una  intervención muy urgente ( menos de tres días). Las únicas precisiones que podía darme eran que debía de tener un perfil senior (prestigio reconocido) y que se dirigiría a un auditorio de médicos y otros sanitarios.  Como el tiempo del que disponía era tan breve, y contando con la dificultad que suponia encontrar a alguien relevante, en un circulo de personas con agendas muy apretadas, ( y también, en parte,  por agradar a mi interlocutor), me lancé inmediatamente a buscar a alguien  que satisficiera esos requisitos.  Lance la petición a los mejores contactos que tenía, con el aviso adicional de que, en caso de que no encontrasen a alguien un su círculo, lo extendieran a otros círculos conectados. ¿El resultado? Lo podéis imaginar. Por un  lado,  numerosas peticiones de aclaración del  perfil  del ponente y delimitación del tipo de temática social a abordar; y, por otro, -en los más decididos-, un aluvión de mensajes ofreciéndose ( y ofreciendo) todo tipo de personas,  y ya con  bloqueo de agenda;(.

Después de muchas horas de disculpas -ya que al final se suspendió el evento-, y mirando la experiencia en positivo, lo consideré como un experimento social al que había asistido  en calidad de  (mal) protagonista, pero del que podía sacar buenas conclusiones.

Pero antes de ir a ellas, os voy a contar dos historias  más (también verídicas) situadas en la época predigital.  Veamos.

  • Un buen amigo mío me comentó que hace unos años, cuando quiso celebrar un importante ascenso profesional, se le ocurrió invitar a todas aquellas personas que le eran afines. Por un lado, estaba toda su red profesional y, por otro, toda su red de amigos y familiares. Me recomendó que nunca hiciera tal cosa.  Juntar en aquella época, en la que las redes sociales aún no habían proliferado, personas de entornos tan diversos, producía dos grupos separados con muy pocos lazos en común. Tanto es así, que conforme avanzaba la fiesta, unos se fueron a un espacio de la casa, y los otros al otro espacio más alejado. Él,  que ya se cansó de intentar hacer de  puente entre los dos colectivos,  acabo refugiado en su cuarto, solo, con  su pareja.
  • La segunda historia fue algo que me sucedió en mi época de estudiante. En algunos colegios religiosos, como un elemento adicional de control, se puso de moda en los años 70  el uso de sociogramas para observar el tipo de interacciones que mantenia el alumnado. Habitualmente, en aquel colegio se solían hacer este tipo de pruebas unas dos veces al año. Pues bien, en una de ellas, una de las personas del círculo con el que yo me relacionaba decidió no escogerme y, a su vez, una de las personas,  muy influyente también, del  otro  grupo de la clase, en aquella ocasión se decidió elegirme como primera amistad. El resultado fue que tuve que ir a dar explicaciones al despacho del director para justificar/explicar elecciones ¡de otros! Lo que se consiguió en esa charla  fue algo que no buscaba: ponernos (al grupo) en alerta ante  este mal  uso de estas herramientas  y, por supuesto, crear ya un abismo de desconfianza ante su  figura directiva.

Pero, con todas estas tres historias, lo que pretendo es reflexionar sobre el poder de las conexiones y sobre su necesidad de valorarlas como elementos poderosos, que han de ser usadas con sentido común. Más específicamente:

  1. Ya antes de la proliferación de las redes sociales, era algo evidente que estar situado como nodo entre grupos te otorgaba un (cierto) poder social. Y este poder, para mantenerlo, te exigía también (una cierta) responsabilidad.  Y te enseñaba que no era algo estático y que puede cultivarse/incrementarse.
  2. Con Internet y la interacción instantánea, todo se revolucionó. Como hace unos años nos enseñara Kevin Kelly (cofundador de Wired) con unos pocos seguidores (lo que él llama los 1000 fans verdaderos) podrías tener la vida resuelta.  Y conseguirlos ahora, que se han acortado espectacularmente los grados de separación, puede significar menos esfuerzo y  dedicación.  Pero, a su vez, implica riesgos y peligros por un potencial uso inadecuado e irreflexivo.
  3. También, insistir en la necesidad de valorar la alfabetización comunicacional ( y relacional) como una de las  competencias digitales que hay que cultivar de forma expresa.
  4. Y, que, al final, tanto en el mundo digital como el mundo analógico, las reglas del sentido común – y de la inteligencia social- son aquellas que mejor pueden acompañar a las vidas y  las carreras profesionales.

Las comunidades de práctica: la casa común de “millennials” y baby boomers.

CoPs, eficiencia, Gestión de la edad, Gestion del Conocimiento, KM

Hace unos días, desde la Universidad de Sevilla (Facultad de Psicología), me pidieron una intervención sobre el papel de las comunidades de práctica y el nuevo trabajo en las organizaciones. Como sabía que el público destinatario eran mayoritariamente centennials ( y algún millennial ) traté de acercarles de forma diferente lo que implica trabajar ahora en las organizaciones y lo que están significando ( o puede significar) las CoPs como espacio de encuentro generacional.

Aunque para algunos de los asistentes les pudo parecer un inicio de charla morboso, inicié mi conferencia con los cinco deseos finales que muchos enfermos terminales le contaron a Bronnie Ware en su lecho de muerte.

Bronie Ware

Como podéis observar, la gran mayoría de ellos se refieren al ámbito laboral y al ámbito de la amistad y familia. Los cinco deseos finales correspondían a una determinada generación (la anterior a los Baby Boomers) y a unos valores en los que había primado la identificación con la empresa y la asunción de grandes cargas de entrega y sacrificio. Y muchas veces en solitario ( y en competición). La enseñanza que quería transmitirles, como la propia Ware dio a conocer, es que la gran mayoría de ellos, al final, se arrepentían.

Pensando en esto, también les comenté una investigación reciente de la Universidad Pontificia de Comillas, en el que apoyandose en una importante muestra de profesionales de diferentes generaciones, identificaban algunos patrones de conducta que los diferenciaba. Encontraron que las generaciones no son tan puras como a veces se nos dice, y que hay elementos comunes y mezclados en todas las generaciones; pero, al final, podían establecerse algunos patrones que los identificaban. Entre ellos, y resumiendo mucho, en la generación milenial y en la generación Z, los valores previos como la identificación y apego a la organización, y la entrega y el sacrificio por encima de todo ( a la japonesa) , iban, progresivamente, desapareciendo.

Con ello, pensaba que sí de nuevo Bronnie Ware tuviera que reeditar su libro con nuevos casos, seguramente los deseos finales serían muy diferentes a sus predecesores.

Y esta reflexión me llevó a recomendarles que, quizás, a la generación millennial y Z que ahora se está integrando en las dinámicas laborales ( con permiso de la robótica y de la inteligencia artificial; y no cayendo en el pozo de los trabajos tan precarios que ni a la Inteligencia Artificial les sale rentables substituirlos), reivindicaran incluirse en esos espacios más amables donde prima el aprendizaje, la conexión y la colaboración como son la CoPs. Y que antes la cultura organizacional expulsaba.

Encontrar la posibilidad de establecer dinámicas laborales para los millennials -como dice Xavi Creus-, donde no vayan a trabajar sino a realitzar misiones; y, todo ello, en espacios más transversales y menos jerárquicos, puede ser posible con la ayuda de un nuevo tejido colaborativo que valore más a las personas. Y, además, en el propio estudio que aludíamos, se señalaba que la convivencia generacional, estableciendo las agrupaciones colaborativas adecuadas, se propicia la tan necesaria, ahora, transferencia de conocimiento.

Pues, por esta vía, también sean bienvenidas las CoPs para millenials y baby boomers.

El valor de los “entregables” en las comunidades de práctica.

Compartim, comunidades de práctica, CoPs, eventos

En la última entrada del blog situábamos en su justa medida el valor de lo que llamamos entregables en las comunidades de práctica. Afirmamos que la salud de una buena comunidad de práctica no se mide tan solo por el entregable (así lo recogía Guillermo Yañez). La lógica que subyacía a esta afirmación era que nos encontramos con algunos intangibles muy poderosos que podían justificar su existencia . Amalio Rey, en su amable ( y magnifico) comentario señala el mas importante: el aprendizaje. Pero , además, pueden estar otros como la cohesión del grupo profesional, la creación de marca en la organización e, incluso, el llegar a ser la puerta de entrada de otras herramientas y metodologías de la gestión del conocimiento. (En este sentido, y hago un paréntesis, el próximo 22 de junio el Àrea de Serveis Socials de l’Ajuntament de Barcelona celebra lo que, creo, es lo mejor y más avanzado en Gestión del Conocimiento en el entorno público. Han conseguido modelizar un sistema de lecciones aprendidas y un banco de buenas prácticas extraordinario . Celebran su V Jornada de Reconeixement a les Bones Pràctiques de l’Àrea de Drets Socials. Y en este esquema lo resumen (por cierto fue el póster ganador del pasado Congreso Edo).

km SERVEIS SOCIALS

De todas maneras, lo que quería hoy resaltar es, precisamente, algo que no conviene olvidar: si bien estamos de acuerdo que no es un premio de consolación el que las CoPs se mantengan sin producción explícita, no es menos cierto que cuando la hay (en CoPs maduras y plenamente conscientes) lo que entregan es extraordinario. En su día pasó con la CoPs Monitors Artístics, en la que todos nos quedamos entre apabullados y sorprendidos ; y el viernes volvió a ocurrir. Fue con la CoP EATAF de Administración de Justicia (equipos de asesoramiento técnico en el ámbito de familias en la Administración de Justicia). En la sala de Actos de la Ciudad de la Justicia tuvo lugar la presentación – por todo lo alto, como se suele decir-, de su contribución: la APP Eatat-Orienta.

EATAF

¿Qué tiene de particular la aplicación? Creemos que innumerables aportaciones en la temática propia del EATAF. Pero lo explican mejor los propios titulares de prensa de los periodistas que asistieron a la presentación:

Como decimos, aparte de su contenido, la App ha sido fruto de la evolución de la comunidad de práctica. Han aprendido de forma colaborativa y han aportado mucho conocimiento experto. En este enlace podéis encontrar el histórico desde 2012, y como se llega a cotas mayores de producción, si hay un bagaje previo de aprendizaje y trabajo bien enfocado.

Y dicho esto, resaltaré lo que para mí es más relevante. Hace poco más de un año cuando nos plantearon la posibilidad de hacer una App, enseguida pensé en el cementerio de la Apps (muy pocas sobreviven). Me equivoqué. Pasadas ya más de 48 horas, las bajadas están siendo muy elevadas. El propio eco en los medios está ayudando. Y, además, en una temática tan emocional ( y desbordada) se necesita mucha orientación e información curada por parte de profesionales expertos. Creo que será el sitio de referencia para informarse.

Es una aplicación con vocación de usos masivo. Está disponible en tres idiomas para el público potencialmente interesado, ¡que somos todos!

Y, finalmente, un apunte más sobre la potencia de lo colaborativo y de las razones por las cuales nos asociamos . Terry Gylliam el famoso integrante de los Monty Python, en unas declaraciones recientes a propósito del estreno de su última película sobre Don Quijote, decía que las ventajas de trabajar en colaboración era la multiplicación del conocimiento entre todos y disfrutando.

Textualmente:

Además, me gusta trabajar con gente. Me encantan los grupos, porque tengo mis ideas pero también las ideas de otros. Por eso siempre escribo los guiones con alguien. Y cuando rodamos hay muchos talentos diferentes. La colaboración es lo que realmente disfruto.

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Foto: presentación de la App

Nota: acceso directo a la aplicación en Google Play.

En breve en la App Apple Store

5 cosas que aprendemos después, de las comunidades de práctica.

AAPP, CoPs, KM

Simposio CoPs EDO18

Hace unas horas se publicaron en el canal YouTube del Departament de Justicia los vídeos de las ponencias y algunos simposios del pasado Congreso Edo. Dada la concurrencia de algunos de ellos en el mismo horario (nosotros mismos nos contraprogramamos;(),   no pude asistir al  que me interesaba especialmente,  el dedicado a  las comunidades de práctica.

Ayer pude verlo y, aunque en su conjunto son 2 horas, vale la pena emplear ese tiempo. Tener la posibilidad de escuchar las aportaciones de Manel Muntada, Ángel Arbonías, Javier Martínez Aldanondo y Mireia Ochoa (en nombre del programa Compartim), es una experiencia de aprendizaje  impagable.

En mi caso, después del visionado,  se me acumulaban ideas, interrogantes, preocupaciones e intuía, también, alguna respuesta. En un auto ejercicio de hibridación de las intervenciones ( y las mías previas) intento, en este post, sintetizar toda esta carga de reflexión sobrevenida para, quizás, convertirla en  aprendizaje. Lo hago en cinco puntos.

1-  Toda organización tiene el tejido colaborativo que se merece.

Y digo tejido colaborativo para distinguir algo que ya venimos diciendo desde hace tiempo. La colaboración es un continuum. En la parte más baja encontramos grupos de trabajo, grupos de mejora, de innovación, trabajo en proyectos de equipos, etc., los cuales suelen estar dirigidos a un encargo concreto y con adscripción (semi) obligada; y, en la parte alta, encontramos las verdaderas comunidades de práctica. En ellas, como ya me rebatiera en su día Sandra Sanz y yo acabara por  darle la razón, sus  propiedades constitutivas giran en torno a la voluntariedad, la autonomía  y la reflexión sobre la práctica compartida ( para mejorarla). Son muy pocas las organizaciones en las que se dan en estado puro. En la mayoría de las ocasiones nos encontramos con grupos de trabajo colaborativo a los que llamamos comunidades de práctica. Concretamente, en el programa Compartim, de las 22 agrupaciones colaborativas de este año, menos de la mitad pasarían ese filtro tan exigente. Aunque en esto, cada vez más la experiencia nos enseña que las fronteras son tenues y que la evolución de las agrupaciones es frecuente y rápida. Grupos de trabajo pueden convertirse en comunidades de práctica y, al revés, comunidades de práctica pueden rotar en grupos de trabajo.

Conclusión: todo lo colaborativo aporta y, si somos capaces de establecer una adecuada arquitectura que haga posible que cada grupo se sitúe y evolucione a su manera, obtendremos las mejores aportaciones posibles en   cualquiera de las modalidades.

2- A menos foco más necesaria es la preparación previa, las reglas y los roles.

Manel Muntada comenzaba su intervención en el simposio afirmando (con un toque irónico) que en la mayoría de las ocasiones en las que tenía que trabajar con CoPs, había un rasgo de los moderadores que le llamaba la atención: las grandes ojeras que mostraban. Con ello quería decir que, en realidad, el grupo era poco colaborativo y el trabajo recaía, al final, en el dinamizador. Y ello le servía para recomendar una estrategia previa, en base a la metodología canvas, para redefinir y consensuar todo el proceso  de trabajo entre los participantes.

A su vez, Ángel Arbonías, también con gran experiencia acumulada de consultor y de promotor de CoPs, sobre todo en ámbitos sanitarios, nos decía que cuando el grupo encuentra (recomendaba no más de 3 sesiones)  el foco en el que van a establecer el intercambio y la reflexión compartida,  no necesitan muchas  reglas y,  simplemente, conviene dejarlos trabajar: pasar directamente a la acción. (Étienne Wenger, en este video de 2013, en una intervención para una universidad de Colombia nos dice algo parecido:  … para comenzar nada mejor que, directamente,  aportar  la práctica para comenzar a hablar de ella.)

Conclusión: la identidad (Wenger en sus últimas intervenciones afirma que  será el recurso y la fuente pedagógica de este siglo) de los participantes en torno a una práctica común hace que sea más fluida la interacción y el progreso en la dinámica. A más dispersión del grupo, menos rapidez y más necesarias son las reglas.

3- Entregables sí, pero la interacción permanente en torno al foco es aún más importante.

Arbonías afirmaba que algunas comunidades saludables no se ponen  fecha de finalización ni tienen porque acabar en un producto entregable. Hemos discutido mucho sobre ello en anteriores posts y la orientación habitual, en el entorno de la Administración Pública,  siempre se ha enfocado a  la producción, y  con una fecha determinada. Arbonías defendió algo  que algunas empresas en los entornos privados ya  están haciendo:  la interacción permanente  entre profesionales vinculados a una práctica común tiene elementos de mejora profesional y organizativa importantes y no es un subtipo de CoP.

Conclusión: conviene revisar el exceso de rigidez en los planteamientos que hemos proyectado en la Administración Pública. Si nuestros colegas en las organizaciones privadas se permiten interacción sin un fin determinado, es muy posible que estos intangibles que se incorporan a la cultura organizativa sean tan o más relevantes que los productos de conocimiento codificados del enfoque tradicional.

4– La confianza es la base de la interacción y viene propiciada por la reciprocidad.

Sin reciprocidad no hay nada. También, en este caso, Ángel Arbonías, expuso magistralmente la teoría de la reciprocidad basada en lo que él llama el TIC TAC: si hay un tic esperamos un tac. Si el TAC no llega no vuelve a ver TIC. Con lo cual, más allá de reglas, roles y pactos constitutivos, en la base de la colaboración (que primero es personal y tácita) se encuentra el cumplimiento de esta regla de la interacción y de la confianza: si  recibimos debemos retornar.

Conclusión:  las comunidades de práctica, parafraseando al antiguo presidente del gobierno, no son lugares para aprovechateguis. El ADN de las personas que las conforman ha de  inspirarse en esta regla de la reciprocidad que es básica  para la colaboración.

5- Al final, lo  más importante es lo que el presidente quiera.

Con estas palabras, Martínez Aldanondo nos ilustraba en un pasaje de su intervención memorable (minuto 1’10’’) en el que contaba algunos de los (pocos)  fracasos qué han tenido en su empresa Catenaria. Todo y que las condiciones previas sean las mejores, aunque los colectivos tengan identidad y compartan una práctica profesional, al final,  nos desenvolvemos en organizaciones verticales (tanto sean públicas como privadas).  Y la colaboración,   que tiene menos de 200 años, aún no se ha hecho con un espacio estable. Con lo cual,  más vale no autoengañarse e investigar antes de embarcarse en iniciativas colaborativas,  si la dirección (más allá de las palabras) está  -realmente- por la labor.

Conclusión: si la organización está en un momento de alta exigencia de entrega, con un enfoque a la producción  y   donde los profesionales son medidos y evaluados por este tipo de aportaciones, mejor no enredarlos. Fracaso seguro. No perdamos el tiempo en iniciativas que no van a prosperar y busquemos espacios menos estresados  a la espera de  que la madurez de la organización establezca entornos más propicios.

El arte de presentar (bien) a los ponentes.

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En una de las entradas recientes  me refería -y criticaba- la increíble (a estas alturas) falta de pericia de muchos ponentes invitados a congresos y conferencias, en la comunicación de sus propuestas.  Resulta muy extraño que, aunque dedicándose a este tipo de comunicación pública, no cuiden los aspectos más básicos en sus presentaciones. Tiendo a pensar que sobrevaloran los contenidos y minusvaloran la forma de presentarlos, pensando (equivocadamente) que a un buen contenido todo le será perdonado. Craso error. En esta esta feria, que es hoy la comunicación pública, todo suma. La gente desconecta en cuanto percibe que lo que se le presenta les requiere un esfuerzo de concentración y de atención extra que ya no están dispuestos a conceder fácilmente. Y al revés, (aunque es más sibilino y hay que estar más en guardia para detectarlo), en ocasiones salimos de conferencias encantados y contentos, pero sin haber aprendido ni reflexionado sobre nada. No hemos dejado llevar y, al final, pasada la euforia del momento, ha sido toda una pérdida de tiempo;(.

Dicho lo anterior, hoy me voy a referir a otro de los grandes errores más comunes en estos eventos. Las presentaciones poco preparadas e insustantivas de ponentes por parte de los propios organizadores de los actos.

Hace unos días leí en un periódico catalán una referencia a una conferencia que había realizado la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. Toda la información que podía leerse era la proveniente de la (genial) presentación por parte de Antón Costas.  En su intervención, aludía a una anécdota ocurrida entre ambos hacía más de 10 años que era tan sabrosa que consiguió captar tan poderosamente la atención de público y periodistas que en las crónicas consiguió anular el otro tipo de contenidos por lo que estaban convocados: ni una palabra referida a la intervención de la alcaldesa.

Cuando leía esta noticia no pude sino pensar en uno de mis anteriores jefes (Xavier Hernández),  el cual cuidaba (le era algo natural) las presentaciones de todos sus invitados. En no pocas ocasiones, los asistentes me confesaban al acabar la intervención del ponente que, en los minutos previos, los de presentación, habían aprendido más que en toda la sesión😉. ( Y no exagero).

Ahora cuando asisto a cualquier tipo de evento ya estoy condicionado por estas experiencias previas y valoro extraordinariamente que en la presentación de los participantes se  introduzca algún elemento que pueda captar la atención y que sirva también de aprendizaje. No basta con quedarse en lo obvio y leer los extensos currículos que, por lo general, ya están ampliamente publicitados  y al alcance de todos en la red.

Y me lo aplico a mí mismo. A veces preparar 2 minutos de presentación de un invitado puede ser más complicado que intervenir durante una hora.  Por tanto, mi consejo para aquellos que tenéis que enfrentaros este tipo de requerimiento, es que las valoréis y cuidéis como una pieza importante,  que puede tener más impacto del inicialmente pensado por su extensión tan escasa. Y, además, una buena presentación puede influir (más de lo que a veces pensamos), en como encara, de forma más motivadora, el ponente su intervención. Le damos un empujoncito extra;) conectándolo con el público.

Colau

Las tres cosas que aprendí el día que envíe 1.000 correos electrónicos.

Jornadas

freireedo

Al día siguiente de acabar el Congreso EDO, Javier Martínez Aldanondo me preguntaba mi opinión  sobre cómo había ido. Le contesté en términos muy elogiosos. Pero, por ser un poco más específico y viendo que me quedaba un poco corto, añadí que, quizás, una de las ponencias en la que teníamos más expectativas no estuvo a la altura. También, ¡como no!, volví a mencionarle lo que ya es un clásico en todo tipo de congresos: el uso (abuso) aun generalizado del Power Point y, lo que aún es peor, su muy mal uso ( en profesionales que se pasan la vida comunicando).

Inmediatamente, como movido por un resorte, mi interlocutor preguntó: bueno, ¿y qué habéis aprendido?

Pensé un poco antes de contestarle, quizás para tomar tiempo sobre un ejercicio de reflexión que (aún) no había hecho;(.

Viene esto a cuento por cuanto, más allá de la anécdota del ponente y del Power Point, me llamó la atención el hábito mental de Martínez Aldanondo que, enseguida, asociaba el error, o una (mala) praxis con un proceso de reflexión inmediato.

¿Qué hemos aprendido  ya hecho el ejercicio de reflexión?

En el caso del ponente, obviamente, buscar más y mejores referencias y contrastarlas antes de cursar la invitación. Y, en el caso del Power Point, tal y como recomienda Jeff Bezos , no ya desaconsejar su uso sino, directamente, prohibirlo. Y ofrecer una alternativa narrativa y más natural (Brezos propone un paper de seis páginas donde se cuente una historia).

Pero, sirva está larga introducción para reflexionar sobre otra experiencia (aquí no la llamaría error), sobre algo que ocurrió también en la misma semana. Se refiere al título del post: las tres cosas que aprendí el día que envíe 1.000 correos.

Fruto del reparto de tareas entre los dos autores del libro Aprender en la Organizaciones de la Era Digital y el director de la colección, me correspondió enviar las invitaciones. Disponía de una cantidad muy alta de correos y, en ausencia de un gestor de correo solvente, tuve que hacerlo en bloques de 200 correos, en un proceso muy artesanal.

Si habéis hecho este tipo de tarea alguna vez sabéis que requiere de la máxima concentración y cuidado. Se hacen necesarias comprobaciones regulares para evitar equivocaciones, las cuales pueden ser muy molestas para los receptores. Se trata, por tanto, de una tarea mecánica que puede llegar a ser muy aburrida, y, por ello muy propensa al error.

Cuando hacia este trabajo no dejaba de pensar en que las tareas creativas, ahora en las organizaciones (muy justamente), están muy visibilizadas y recompensadas. Pero, también me preguntaba si estamos cayendo en el error, de minusvalorar otras, como es la gestión del mailing, que son básicas pero tienen un componente poco sexy. Creo que pueden estar bastante invisibilizadas, y a las personas que las hacen, en algunos casos, poco valoradas

Fruto de esta reflexión general anote tres cosas más específicas que aprendí de esta experiencia.

  1. En la combinación de lo creativo y lo mecánico está la virtud. No debemos sobrevalorar la parte innovadora de la organización y no reconocer la base que lo hace posible. Hibridar tareas de diferente tipo y acomodar personas y funciones según sus fortalezas, puede ser lo más satisfactorio y eficiente para la organización.
  2. El futuro ya está aquí pero está muy mal repartido. Esta es una frase muchas veces repetida (no recuerdo ahora el autor), que pone el foco en el gap entre tecnología disponible y la brecha en su uso. Sin ir más lejos, en días recientes se presentó el nuevo Google Assistent y se habló de las mejoras introducidas en Gmail en base a Inteligencia Artificial. Supondrá, creo, y en muy breve plazo, la evolución de los gestores de correo tradicionales.
  3. La gestión del conocimiento es organizacional pero, antes, es personal. Aprender requiere gestionar el conocimiento y una buena fórmula para ello está en rutinizar los componentes en los que se basa. Javier Martínez Aldanondo, por volver al interlocutor con el que iniciaba el post, en su contribución al Simposium Recursos Humanos y Formación del Congreso Edo, se refería a ellos como la base de lo que él llama el músculo del aprendizaje: hacer, reflexionar, sistematizar y, después ,compartir. Y, en palabras de Juan Freire (foto) su rutinización es aún más minimalista: crear, aprender y ejecutar.

Con lo cual, si alguna vez tenéis la necesidad de poner 1.000 correos, amigos y amigas,  recordad que no es algo rutinario y pesado de lo que no podáis aprender algo;)