Miscelánea

Cinco rasgos de las personas “colaborativas”.

En estas dos últimas semanas que han transcurrido desde la publicación de la serie última de post, en los que reivindicaba el rediseño de la organización para facilitar la colaboración automática, ha ocurrido un efecto que no esperaba.  Muchas personas me han hecho notar  ( aún más) el valor de la colaboración  y, por consiguiente, el valor de las personas que mantienen conductas asociativas y colaborativas en entornos no  facilitadores.

Y es una evidencia en todas las organizaciones. Siempre encontramos en todas ellas  un porcentaje de gente que está dispuesta a ir un poco más allá de lo que le pide el guion laboral (en nuestro medio público) y asociarse para compartir conocimiento y colaborar en la mejora organizacional ( y esto, creo, también es de aplicación para los  intraemprendedores, innovadores, etc.).

Por eso me sorprende (al contrario que los innovadores, y los intraemprendedores) , no haber encontrado más referencias de los perfiles  de los personas colaborativas. Si de otro tipo.

Yo mismo, en su día, avancé las razones de porqué colabora la gente (cuadro de abajo), pero no profundicé en cómo son.  Creo que es una deuda pendiente.

Participacion en CoPs

Cinco rasgos de las personas colaborativas.

  1. La generosidad.

Creo que es el rasgo fundamental. Si carecieran de ella nada de esto sería posible. Los profesionales que son capaces de poner a disposición de los demás su valor más preciado (su conocimiento) hacen a las organizaciones mejores. Y ésta es la razón por la que se insiste tanto en el desarrollo de la competencia profesional trabajo en equipo y colaboración: es su base.

Y tiene recompensa. Conozco casos de personas muy expertas en su profesión que inicialmente no quisieron participar en comunidades de práctica. Tenían la (equivocada) idea de que los menos preparados del grupo se beneficiaron de su esfuerzo individual por preparase mejor.  Y, lo que son las cosas, al final, el grupo, de forma asociativa, y compartiendo conocimiento, fue mucho más allá de lo que había conseguido el experto de forma individual. Y, como esta persona era  inteligente, acabó por unirse al grupo.

  1. La sociabilidad.

Las personas que se unen a grupos colaborativos, por lo general, se buscan, se reconocen y se asocian. Se siente cómodas en la interacción.   Tienen algo que las diferencia de los demás. Saben que el grupo es más que la suma de individualidades. Entienden que la mejora global va más allá de las aportaciones aisladas que pueda hacer cada uno. Y, esto los mejora tambien a ellos mismos.

  1. El optimismo.

Si estas personas no consideraran que hay solución a los problemas, no harían este esfuerzo por asociarse. Entienden que  las barreras y las dificultades pueden ser salvadas. Es una fuerza interna que los hace estar dispuestos a pasar de la queja (en la que no se recrean), a  las soluciones. Si no eres optimista, no te embarcas en estos procesos.

  1. La felicidad.

El trabajo colaborativo, evidentemente, no da la felicidad.  Pero la acerca. Si contamos con que las personas colaborativas son generosas, sociables y optimistas, entonces estamos acercándonos mucho a lo que se conoce por felicidad. Personas en interacción, enlazadas, compartiendo; implicadas en proyectos, que se los plantean como retos, y que, con la fuerza de todos,  los ven realizables. Eso, no sé a vosotros, pero a mí me acerca  al ideal de  felicidad ( en su versión de gratificaciones, que va  más allá de placeres, según la psicología positiva) .

  1. La madurez emocional.

El valor de asociarse con otros y cooperar, se basa en la aceptación de las limitaciones personales, y en la creencia de que otros pueden aportar aquello de lo tu careces. Y eso es un signo de madurez y de equilibrio personal. Llegar a sentirse cómodo escuchando opiniones que pueden contradecir la propia, y sentirse agradecido, indica madurez.

Y, ya acabo, pero,  seguro que hay muchos más rasgos y atributos de los que he puesto  aquí.  Si te animas a comentar estaré encantado;)

Reinventando motivaciones.

reinventar-las-organizaciones

Al igual que Enrique Sacanell,  que hace unos días nos confesaba que no se sentía culpable o infeliz por haber dejado abandonado su blog más de 2 meses, a mí me pasa lo mismo. Ningún remordimiento. Y es que, con el tiempo,  uno aprende a aceptarse y  huir de la búsqueda de la perfección;). Y es que el blog, para muchos de nosotros  que compatibilizamos  muchas tareas,  si se convierte en un elemento de presión y de estrés añadido,  deja de ser atractivo. Y tenemos claro que no puede convertirse en una carga nueva de trabajo.

Por lo tanto, mi receta durante estos más de siete años, se  ha basado en dejar fluir y que la necesidad de escritura y de explicar cosas venga sola. Reconozco que en veranos pasados  esa necesidad la encontraba, sobre todo,  en algunas lecturas ( algunos de los post más vistos en la historia del  blog han sido escritos en agosto).  Este verano ha sido diferente. Ha habido más lecturas -y más interesantes que nunca- pero ninguna de ellas me ha pedido hacer un resumen y un comentario. Y han sido variadas: desde biografías magníficas como la vida de los tres hermanos escritores Goytisolo,  hasta ensayos  pendientes ( las últimas obras de Lanier y  Morozov); y otras dedicadas a la inteligencia artificial (Superinteligencias de  Nick Bostrom) o Dataclismo (el Big Data aplicado  a las agencias de citas on line).También  mucha literatura. He recuperados las últimas obras de Javier Marías, Muñoz Molina y sobre todo dos de Javier Cercas con las que estaba en deuda. Una, la última, El Impostor   es magnifica ( yo mismo fuí uno de los muchos que confiamos en su día (años 90) en el protagonista de la novela Enric Marco,   y sucumbimos a su encanto y a su  trampa). La otra,  La ley de la Frontera que está inspirada en la delincuencia de los años 70/80 ,y  que tan bien  conocí ( en este post lo explicaba).

Pero como decía, ahora pensando en  las razones de esta pausa en el blog, creo que en las etapas más productivas ( tres por semana) la inspiración y la necesidad surgían  por alguna de estas vías:

  • La conversación con colegas. Ayer por ejemplo, se pasaba por Barcelona Cristian Figueroa y estuvimos charlando de todo aquello que nos apasiona. En esta ocasión, salió el nombre de Frederic  Laloux el cual hace unos días, invitado por diversas organizaciones estuvo dando algunas conferencias en Barcelona. Cristian traía su libro  Reinventar las Organizaciones. A los cinco minutos ya lo había comprado (versión electrónica) y ya me está pidiendo un comentario. Lo tengo pendiente.
  • De lecturas de blogs y otras fuentes de internet. Tengo en mi Feedy  más de 60 referencias que diariamente repaso. Algunas de ellas, de tarde en tarde,  piden un comentario. Por ejemplo esta última de Carles Ramió que habla de  innovación en la Administración Pública lo exige a gritos.
  • La propia reflexión sobre el trabajo cotidiano.Es la vía más importante y más rica para mi.  En los próximos días publicaré una reflexión sobre las dificultades que estamos encontrando ahora, tras las vacaciones, en la promoción, como receta preponderante, los  nuevos modelos de formación  en las programaciones formativas para el año 2017. (Ahora no avanzo nada;).
  • Escuchar y aprender de expertos. Esto ocurre habitualmente cuando asisto como invitado o como asistente a  los diversos eventos que me invitan.

 

En fin, sirva este post para dar por iniciada la temporada 16-17 .Si sirve  de ayuda y de inspiración a tod@s los que me leéis  y propicia conversación e intercambio  sobre estos temas relacionados con la colaboración y el aprendizaje, este esfuerzo feliz habrá servido de algo;).