¿Puede la religión mejorar la educación? (lecturas de verano 4)

Religion for AtheistsLa pregunta parecería un poco simple, o quizás provocativa, si no fuera porque el que la plantea es, ¡nada menos¡ que Alain de Botton. En su última obra Religion for Atheists: A Non-Believer’s Guide to the Uses of Religion (2012) (traducida al castellano por RBA como Religión para ateos)lo hace para la educación pero, también, para otros grandes temas como son las instituciones, la comunidad, el arte, la arquitectura, etc.

El autor, recordemos, se dio a conocer en 2000 por su obra Las consolaciones por la filosofía y ha seguido publicando después a buen ritmo. Además, recientemente, ha fundado en Londres una escuela llamada The Schooll of Life dedicada a difundir un nuevo planteamiento sobre la educación.

La obra que comentamos, vaya por delante, la encuentro profundamente irónica (todo lo que escribe De Botton lo es) y, casi me atrevería a decir, vintage (¿nostalgia de ese pasado reciente en que todo era -aparentemente- más cierto?). La ironía la vemos en frases como esta en la que describe su crisis de fe ¡como ateo!:…las opiniones de mis padres me influyeron poderosamente, pero hacia los 25 años mi falta de fe entró en crisis. Mis dudas nacieron al escuchar las cantatas de Bach, crecieron más tarde en presencia cierta vírgenes de Bellini y se hicieron insoportables al conocer la arquitectura zen.

Para los escépticos, el autor justifica así el enfoque:… se les puede responder que la religión merece nuestra atención sencillamente por su ambición conceptual por haber cambiado el mundo hasta un extremo desconocido para las instituciones seculares. Las religiones han conseguido combinar teorías éticas y metafísicas con una implicación práctica en la educación, la política, los viajes, la restauración… A quienes estamos interesados en la difusión e impacto de las ideas, nos resulta muy complicado no sentir fascinación ante los ejemplos que nos ofrecen los movimientos intelectuales y educativos de más éxito del mundo.

Concretamente, en el capitulo dedicado a la educación rescato las siguientes ideas:

-Frente a los contenidos curriculares de las instituciones superiores (es muy crítico con la universidad) subraya la ambición (de la religiones) de ofrecer una escuela para la vida (la Escritura versus la Cultura). Cita las palabras de John Stuart Mill para reforzar su tesis: El propósito de las universidades no es formar abogados, médicos o ingenieros, sino educar a seres humanos capaces y cultos. Y mas adelante recoge de Matthew Arnold estas otras palabras: …una educación apropiada debería inspirarnos afecto por el vecino, un deseo de aclarar la confusión del hombre y de disminuir su miseria…

-En metodología añade:  La diferencia entre la educación cristina y la laica se observa con particular claridad en sus respectivos métodos pedagógicos: la educación laica da lecciones, la educación cristiana, sermones. En términos de intencionalidad podríamos decir que la primera pretende ante todo impartir información y la segunda cambiarnos la vida…. Mas adelante y llevando el agua a su molino (The Schooll of Life ), reivindica el cambio curricular de esta forma tan gráfica:…las remodeladas universidades del futuro tendrán el mismo y profuso catálogo cultural que tradicionalmente han venido teniendo sus homólogas y fomentarán el estudio de cuadros, novelas, relatos y obras de teatro, pero lo harán con vistas a iluminar la vida de los estudiantes más que la consecución de sus objetivos académicos. Ana Karenina y Madam Bovary, por tanto, se leerán en un curso orientado entender las tensiones matrimoniales más que en otro centrado de las tendencias narrativas del siglo XIX, a Epicuro y a Séneca se les estudiará en un curso sobre la muerte en vez de en algún problema de filosofía helenística… de este modo y tal como Jhon Stuart Mill habría deseado, la educación secundaria comenzaría a superar los miedos asociados con la relevancia y reorganizaría sus planes de estudio para que abordasen directamente nuestro dilemas éticos y personales más apremiantes…

Finalmente, ya para acabar esta extensa entrada, nos vamos a referir también a una aportación en la forma de enseñar. Como receta delante de la Akrasia, qué era la palabra griega que los teólogos usaban para identificar la sorprendente tendencia a saber lo que tenemos que hacer combinada con la persistente renuencia hacerlo por distracción despiste o falta de voluntad, reivindica la machaconería de lo religioso. Y lo dice así: aparte de que sea necesario transmitir las ideas con elocuencia, hay que repetirlas constantemente. Tres, cinco o diez veces al día deberíamos recordar obligatoriamente las verdades que amamos porque, de lo contrario, no seremos capaces de serles fieles. Lo que leemos a las 9 se nos ha podido olvidar a la hora de comer, así que será necesario volver a leerlo al atardecer. Nuestra vida interior debe tener cierta estructura hay que reforzar nuestras mejores pensamientos para contrarrestar el continuo lastre de la desintegración y las distracciones.

En fin, ironías aparte, Allain de Botton, es fresco, divertido y nunca decepciona. Recomendable para cualquier estación.

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