Cuando el mentor falla.

Portada de la edición en catalán de Cándido de Voltaire.
Editorial La butxaca.

Ahora que se acercan las vacaciones de Navidad, mirando la lista de lecturas pendientes, veo que en la lista del verano pasado me dejé varias (bastantes;). Una de ellas  fue La Literatura Admirable  de Jordi  Llovet en la cual se reúnen medio centenar de textos de los mejores lectores y maestros de los clásicos de la literatura para que nos muestren los secretos de las obras más indispensables de la literatura occidental de todos los tiempos.

Dice Llovet, que su propósito no era tanto el de establecer un canon de los mejores libros, sino el de establecer una  puerta de entrada al conocimiento de obras que todo el mundo debería leer y conocer bien.

Pues bien, leo ahora el dedicado al Cándido de Voltaire[1]. y descubro la conexión con uno de los programas de gestión del conocimiento que más se están extendiendo en los últimos años: la mentoría (mentoring).

Y en Cándido, Voltaire nos hace ver algunas cosas relevantes en la mentoría, por equivocadas. 

Una de la  tesis que fundamenta la novela es la confrontación entre un mal mentor Pangloss  (un mentor no creíble y sesgado ideológicamente -sectario podríamos  decir  hoy-);  y un alumno, Cándido,  que quiere aprender.  Cándido comprueba constantemente, en su relación educativa, el planteamiento equivocado de su mentor.  Y no en base a conceptos y teoría (que nos los tiene) sino a través de la pura experiencia que se les presenta (y, a veces, de forma tan peligrosa como para poner sus vidas en peligro). De hecho, ha de ser Cándido el que salve la vida a su mentor en alguna de las locas aventuras, nacidas de prejuicios que los impulsan. Y es que la doctrina que enseña Pangloss resulta un impedimento para enfrentarse a la realidad y emprender la acción. Como tutor de Cándido, afirma constantemente -en una caricatura intencional de la filosofía de Leibniz -,que “todo es lo mejor en el mejor de los mundos posibles”. Incluso cuando lo que ves y sientes te dice lo contrario.

Pangross y Cándido

 (Para Cándido, el aprendizaje se impondrá finalmente a través de lo que enseña la experiencia y  no  la filosofía).

Pues bien, si consideramos que la mentoría se basa en tres grandes pilares: confianza mutua, confidencialidad y capacidad del mentor, en el caso que nos ocupa, la mentoría falla por esta última, la capacidad del mentor.

De todas maneras, los fallos más frecuentes en la nueva generación de programas de mentoría no estarían en este factor. Creo que la necesidad de poner en marcha este tipo de programas, a veces de forma precipitada, fallan más en la primera fase. No se establece bien el emparejamiento y, por tanto, el establecimiento de la relación y de la confianza mutua.

Sería, caricaturizando un poco, como establecer una relación de pareja sin una mínima fase previa de conocimiento. (Y aquí no creo que nos salve el flechazo, el enamoramiento súbito. Esto va más allá de preguntar quién quiere ser mentor y después distribuirlos en un eventual plantel de mentorizados).

Puede servirnos como ejemplo de programas bien diseñados el programa decano de la mentoría en la AAPP, el programa Iniciativa Mentor del IAAP. Para asegurar bien el compromiso, el mentor ha de seguir un estricto curso (¿prematrimonial?) formativo donde demuestra que está capacitado (Iniciativa Mentor – Desarrollo de Capacidades de Mentoreo).Y, luego, supervisión constante y evaluación postrelación😉

 O sea, mejor andarnos con cautela para no quemar este tipo de programas.

 En este sentido también resulta un poco problemático (entre otras cosas por la relación tan desigual de poder que se establece),  lo que se ha conocido como mentoring inverso. He escuchado muy buenas presentaciones de programas que se iniciaban, pero aún tengo dudas de que realmente funcione y sea sostenible en el tiempo.

Y ya para acabar este post, un aspecto optimista (volviendo a Voltaire;). Hay mucho  margen de mejora en estos programas. Recuerdo una conversación reciente con Manel Muntada (el que mas sabe de estos programas) en el que salió (accidentalmente) la palabra Tinder y algoritmos. Nos miramos y (creo) que veíamos lo mismo. Habrá que probar…

Bibliografía

Cándido. (s.f.). Recuperado el 18 de 12 de 2018, de Wikipedia, la enciclopedia libre: http://es.wikipedia.org/wiki/Cándido

Llovet, Jordi (2018).  La literatura admirable. Editorial Pasado y presente.


[1] (Cándido, o el optimismo es un cuento filosófico publicado por el filósofo ilustrado Voltaire en 1759. Voltaire nunca admitió abiertamente ser el autor de la controvertida novela, la cual está firmada con el seudónimo «Monsieur le docteur Ralph»

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