¿Estamos en la edad de oro del aprendizaje informal?

Hay razones para pensar que sí. Aunque el aprendizaje informal siempre ha tenido una presencia importante -se habla de una cuota del 80% – en el conjunto de los aprendizajes, hay un conjunto de factores nuevos que han contribuido aún más a este éxito. Estan en  la mente de todos algunos de los más representativos:

– La omnipresencia de Internet, que ha supuesto el acceso a contenidos abiertos siempre al alcance de un clic del ratón o de una búsqueda rápida a través de un dispositivo móvil.

– La progresiva autonomía y capacidad de las personas que se forman y que gozan de nuevas e innumerables posibilidades de aprendizaje. Ahora los profesionales no dependen tanto  de las ofertas servidas por los centros de formación especializados. Son más activos y autodidactas que nunca.

– La presencia cada vez más generalizada de organizaciones más flexibles y menos burocráticas que creen en la autoformación a través del aprendizaje informal, ya que permite a los profesionales compartir y consolidar conocimientos de manera autónoma, en línea con los intereses corporativos y, además, a un coste menor.

Si a estos puntos anteriores, añadimos factores como el descrédito de la formación clásica transmisiva, basada en el aula y el experto, y el deseo de muchos profesionales de aportar conocimiento de forma activa e implicarse en los proyectos y planes estratégicos de la organización, nos encontramos ante un círculo virtuoso: personas que se mantienen actualizadas por múltiples vías, aprenden de la experiencia de los demás y, además, reclaman tener más  participación activa en la mejora de la organización. Este es el fundamento, precisamente,  de la participación en las comunidades de práctica.

La acreditación de los aprendizajes informales

Pues bien, si a todas estas razones anteriores añadimos que la Unión Europea, a través de la Recomendación del Consejo de 20 de diciembre de 2012 sobre la validación del aprendizaje no formal e informal, exige que antes del 2018 se certifiquen los aprendizajes informales, ya tenemos la ecuación perfecta. Como se puede apreciar en el articulado, los departamentos de formación debemos pensar que todo puede ser útil y que todo es un recurso para el aprendizaje. Su progreso vertical u  horizontal en las organizaciones dependerá de la capacidad y la iniciativa de los aprendices.

La Recomendación, pues, confirma el título de este artículo: efectivamente, estamos en la edad dorada de los aprendizajes informales.

Y, si esto es así, la pregunta es obligatoria: ¿por qué mejorar lo que ya funciona bien? Reconocemos que no tenemos todas las respuestas y que lo que avanzamos a partir de ahora deberá hacerse con cautela.

La evolución del aprendizaje informal

Partimos de la base, y ya lo adelantamos en el boletín anterior, que en el aprendizaje informal, el que se ha consolidado en la literatura y en las experiencias aplicadas responde a un esquema estático que describe todos sus componentes. Este es el esquema.

Aprendizaje informal

Lo que pretendemos con este trabajo es  avanzar hacia otro esquema ligeramente diferente.

Aprendizaje informal intencional

Como se puede observar, aparecen dos nuevos componentes que suponen todo un giro en la consideración del aprendizaje informal. Por un lado, aparece de forma muy pronunciada una nueva capa de estímulos y, por otro, la figura de lo que llamamos agente dinamizador de aprendizaje (REGAL).

El 25 de noviembre de 2014 presentaremos toda la documentación que acompaña su puesta en marcha en la organización. Constará de tres tipos de materiales:

– Una actualización sobre el marco teórico y contextual del aprendizaje informal.

– Una guía explicativa y de implementación de esta figura, el agente de dinamización de aprendizajes.

– Un cuestionario de autoevaluación para determinar el nivel de cultura de aprendizaje informal que hay en la organización.

Nota: esta entrada se publicó originalmente  en el Butlletí Compartim nº 28

2 comments

  1. Hola Jesús, me apunto a la Recomendación del Consejo de 20 de diciembre de 2012 sobre la validación del aprendizaje no formal e informal. Pena que sea sólo una “recomendación”, pero por algo hay que empezar.

    Empezamos la semana aprendiendo.

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