Zeldin y el papel de la conversación en el aprendizaje

563_Theodore_ZeldinEn estas pasadas Navidades  leí  dos entradas de blogs  que hablaban de la importancia de la conversación como motor  del aprendizaje. Tanto para Alicia Pomares, como para Ximo Salas, los dos citando a Theodore Zeldin,  la conversación  la situaban como un elemento clave  en el desarrollo de las personas y reivindicaban intervención más específica  por  parte de los  departamentos de RRHH.

Pues bien, tirando del hilo  conecto este planteamiento con el trabajo que desarrollamos en las comunidades de práctica del programa Compartim. Desde siempre hemos creído que la conversación era la base de la ganancia de conocimiento  en las comunidades de práctica. Pero, llevados de esa motivación especial, por reinventar lo que ya funciona;), en años pasados, nos pusimos a  reflexionar sobre si podíamos enriquecer el trabajo del dinamizador (e-moderador), con elementos provenientes de un uso intensivo y especializado de la palabra, en una dinámica similar a la de los terapeutas en intervención psicológica (por  ejemplo, en la conducción del caso en  entrevista motivacional, o la técnica del leading from one step behind de Insoo Kim Berg). Algunos  de los que trabajamos en el Compartim somos psicólogos  y pensábamos que valía  la pena explorar este camino. El resultado no fue bueno.  Los e-moderadores nunca vieron clara esta faceta de su trabajo y no prosperó. La razón es bien clara: el aprendizaje en comunidades de práctica es un proceso entre iguales, y  el dinamizador ayuda, en todo caso, a poner orden y a facilitar pero, es pretencioso  plantearse esta figura como alguien con  más saber que los otros.  De todas maneras,  quedó  constancia de todo ello   en este capítulo  6 del libro Trabaja Diferente.
Como decimos, abandonada esta línea, nos dedicamos a lo esencial: el intercambio de conocimientos entre iguales a través de conversaciones. En este sentido,  John Milton de Knoco,  nos habla de la potencia de la conversación para hacer explícito aquello que es tácito   y  que la transferencia de conocimiento posterior, es mucho más potente (hasta 14 veces) por esta vía de la palabra.
Por estas razones,  nos ha sido especialmente gratificante descubrir los planteamientos de Theodore  Zeldin.  Este autor defiende la conversación como un intercambio entre iguales que nos enriquece y transforma. En su libro Conversación de 1998,  no deja estas otras ideas:

1- Estoy convencido de que  el siglo XXI  requiere una nueva ambición: no se trata tanto de hablar como de conversar, que sí cambia a la gente. La verdadera conversación implica mucho más que enviar y recibir información.
2- La conversación que me interesa es aquella que comenzamos predispuestos a ser después algo distinto. Es un experimento cuyos resultados nunca están garantizados. Representa un riesgo. Es una aventura en la que acordamos aderezar juntos el mundo para que sepa menos amargo.
3- La conversación es un encuentro de mentes con diferentes recuerdos y costumbres. Las mentes no se limitan entonces a intercambiar datos: los transforma, nos vuelven a moldear… la conversación no baraja las cartas simplemente: crea nuevas cartas.
4– El trabajo cada vez consiste más en  hablar. En las fábricas solía haber letreros en los que ponía: Habla menos. Trabaja más. Ahora, sin embargo… cuanto más se asciende la jerarquía, más tiempo se pasa hablando.
5- El descubrimiento del  ADN  fue el resultado de las conversaciones que Crick y Watson mantuvieron durante varios años. Sólo tenían una regla: dirían lo que se les ocurriera, se hacían preguntas ingenuas, insistiendo en que tenían que simplificar las cosas para comprenderlas. Así es como sus conversaciones fructificaron  en nuevas ideas.
6- Cuidadosamente preparadas, una serie de conversaciones así podrían constituir una alternativa a los cursos de posgrado. O podrían ser parte de la formación de los directivos.

3 comments

  1. Reblogueó esto en Ala-Derivay comentado:
    Interesante artículo que quiero compartir acá, pues pone de manifiesto la importancia de la conversación, no solo en el relacionamiento de las personas entre sí, sino en el intercambio de información y, por ende, en la mejora de la calidad de la misma, con el consiguiente resultado en la gestión del conocimiento.
    Antes, se conminaba a la gente a trabajar más sin hablar tanto (sin relacionarse, podría decirse). Ahora, “cuanto mientras más se asciende en la jerarquía, más tiempo se pasa hablando”.

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